debod

Febrero 7, 2010 por benjaminhr

adijalamani . uadjet
aresnufis; sejmet – tefnut
apócrates, isis / jnum, neftis, satis y mut
orus – hátor // osiris, ra; nejebet
mahesa, min / aresnufis
satis, anubis; madrid, yo.

Fib-1

Febrero 6, 2010 por benjaminhr

/(Cero)
/Si
/no
/muestras 
/tus ojos
/exorbitantes,
/increíblemente bellos,
/desalientas toda mi fingida sorpresa
/al verte. Y estalla el desaire, ciego e iracundo viento de levante,
/(y así hasta el infinito…)

Imagen: Joan-Joseph THARRATS. Portada de la revista “Dau al Set”. Número 19 bis, noviembre de 1950.

Manolo

Febrero 5, 2010 por benjaminhr

Manolo llega de mañana al bar dando golpecitos con su bastón al enrejado de la puerta, cuando menos se le espera. Abre con gran esfuerzo la puerta y avanza como acariciando con su báculo las rancias baldosas, tapizadas con servilletas y colillas. La frente alta, se topa al fin con las cuatro sillas que le indican dónde debe sentarse. Y entonces empieza el calvario de Sisí, la dependienta, que habiéndole servido el café, soporta la retahíla de quejas que siempre tiene: que le ha puesto la leche muy caliente; que tiene la puerta abierta y entra frío, que hay mucho humo o mucho ruido o mucho canalla vivo; que le fastidia hablar como al aire porque nadie le contesta…

A Manolo le han hecho daño en la vida, años largos mal vividos. Irónicamente, todo eso puede verse con claridad en sus ojos, esferas huecas que apenas pueden ver nada ya. Si una panda de gandules le hace corro y le habla a voces, le quita la bufanda o le baja el gorrito a los ojos, o le recuerda cuánta luz hay en el mundo, el viejo sólo acierta a responder: “¡Si yo mirase!” o “¡Si sólo te comportaras como quien eres!”. Sisí prefiere volver la vista: su calvario no puede redimir las injurias que entonces sufre su afecto detractor. Tocada, derrama una lágrima interior por el anciano. Pero pronto se rehace: han entrado al bar más clientes y debe atenderlos. Y mañana, ella lo sabe, temprano o tarde, Manolo volverá…

Tu voz

Febrero 4, 2010 por benjaminhr

Sentí morir de afixia en este lado del mundo hoy, cuando recibí tu llamada. La maraña de fibras ópticas y satélites y ondas me devolvía, a dos mil leguas de distancia, nítidas tu voz, tus ojos y tu propia emoción (yo leía a Cervantes y miraba la lejana serranía nevada, predispuesta el alma blanda). Y sonaron por encima del océano los acordes de aquella melodía extraña, desencajada, que se toca en nuestra tierra cada vez que una persona inicia / termina un año más. Nos dijimos hasta pronto y yo, sin una neurona utilizable, apreté la tecla roja del teléfono que borraba, para siempre en el tiempo, ese instante de tu voz. A Ma.A, J y A.S.

Astro Rey

Febrero 2, 2010 por benjaminhr

Cómo se deja ver tu rostro,
tus ojos, tus labios y dientes
tu cabello, tu todo
como el sol sincero y fuerte de esta tierra.

Y no es otro
que el sol que me amanece
cada vez que te aproximas, y que destierra
de mis ojos la belleza
para instalarse todo en mí.
En mi centro de gravedad.

Astro, Rey de un universo / rojo y amarillo
En torno a ti es ley / que yo gravite.

No te pongas ahora. Ponme a tono
con la música de las esferas, / vente
un ratito aunque sea / a la cara oculta
de este apocado, triste, nimio satélite. – A M.R.G.

La hija del tabernero

Febrero 2, 2010 por benjaminhr

Aquel año de silencio quedóse huérfana la hija del tabernero. Se esforzaba por no llorar, por andar por el barrio con la frente alta, por entrar al portal con los libros bajo el brazo. Y en silencio. No tenía a dónde ir, la hija del tabernero. Las vecinas hacían corros y fingían: “¡pobre, qué triste!”. Decían que no podría seguir, y que si no se exiliaba en su tierra acabarían pronto sus días, muerte de tristeza. “¿La hija del tabernero? ¡Un peso menos!”

Hoy la hija del tabernero sigue ahí. Y tras mil noches de desvelos, ¡qué fuerte, qué noble, qué sabia la ven todos! ¡Qué ternura exhala disfrazada de aspereza! Las vecinas inicuas murieron o enfermaron, huyeron… dimitieron. Ella en cambio sigue ahí, dueña de sus silencios. ¿Qué favor negaría a nadie? La hija del tabernero no acusa despecho, sale cada día como el sol y hace un verano en cada invierno. Y aún tiene madre, esposo, cuarenta mil vástagos… ¡y en cielo su padre y su perro! – A A.L.L.

Sobre la amistad

Enero 30, 2010 por benjaminhr

Lo que ordinariamente llamamos amistad no es más que cierta familiaridad trabada debido a algún interés. En la amistad de la que yo hablo, las almas se  confunden una con otra de un modo tan íntimo que no hay medio de reconocer la trama que las une. Si me piden que diga por qué lo quería, reconozco que no podría contestar sino: “porque él era él y yo era yo”. En nuestra amistad no había ningún fin que le fuera ajeno, con nada se relacionaba que no fuera consigo misma; no obedeció a tal o cual consideración. Fue no sé qué quintaesencia de un todo; la cual, habiendo arrollado toda mi voluntad, la condujo a sumergirse y abismarse en la suya. Nuestros espíritus se compenetraron uno en otro; nada había que fuese exclusivamente suyo o mío. – Michel de MONTAIGNE (Ensayos, Libro I, cap. XXVII)

Ya conocía al insigne Montaigne antes de venir (yo) a este lado del mundo. Sin embargo, aquí tuve ocasión de leerlo en el francés original; al menos este fragmento que me conmovió, y que tuve el descaro de adaptar al castellano moderno. Huelga decir que me gustaría poder decir lo mismo de Alguien, algún día. Sigo en la línea francesa; qué le vamos a hacer, ya pasará.

El Buscón

Enero 29, 2010 por benjaminhr

Yo que vi que duraba mucho este negocio y más la fortuna en perseguirme (no de escarmentado, que no soy tan cuerdo; sino de cansado, como obstinado pecador), determiné de pasarme a Indias y ver si mudando mundo y tierra mejoraría mi suerte. Y fueme peor, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres.

Francisco de QUEVEDO (1580-1645). Historia de la vida del Buscón, llamado Don Pablos, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños. 
Edición digital en la Biblioteca Virtual Miguel de Cenvantes. http://www.cervantesvirtual.com. Fotografía de Juan Rulfo (ca. 1940)

De la miseria humana

Enero 29, 2010 por benjaminhr

Malheur à toi, mortel, si tu ne peux connoître
la misère de ton séjour !
Et malheur encor plus si tu n’ es pas le maître
de ce qu’ il te donne d’ amour !

(…)

Nous verrons à la fin, aveugles que nous sommes,
que ce que nous aimons n’ est rien,
et qu’ il ne peut toucher que les esprits des hommes
qui ne se connoissent pas bien.

Pierre CORNEILLE (1606-1684). “Des considèrations de la misère humaine”. En la Imitation de Jésus-Christ, libro I, capítulo 22. En http://fr.wikisource.org/wiki/Imitation_de_J%C3%A9sus-Christ/Livre_1/Chapitre_22

Plegaria al sueño

Enero 29, 2010 por benjaminhr

O Amour ! tyran de mon coeur,
C’est toi seul qui par ta rigueur
Empêches que je ne sommeille.

Hé ! quelle étrange cruauté !
Je t’ai donné ma liberté,
Mon coeur, ma vie, et ma lumière,
Et tu ne veux pas seulement
Me donner pour allégement
Une pauvre nuit tout entière ?

Philippe DESPORTES (1546 – 1606). En Magnard.